Para entender el presente de la política en Nuevo León, es necesario escuchar las historias de quienes han vivido sus transformaciones desde las entrañas del sistema. Felipe de Jesús Cantú abrió las puertas a su trayectoria personal para explicar de manera clara y directa el porqué de su transición hacia Morena, lanzando un mensaje reflexivo que invita a miles de ciudadanos y simpatizantes desilusionados a reconsiderar el rumbo que debe tomar la entidad.
La historia de Cantú es de sobra conocida en la capital del estado, pero adquiere un nuevo significado a la luz de sus actuales convicciones. Desde su juventud, el regiomontano abrazó la política como una herramienta de cambio dentro del PAN, participando activamente desde la adolescencia. Su ascenso como regidor, diputado y finalmente alcalde de Monterrey estuvo marcado por una constante: el combate frontal a las viejas prácticas políticas.
“Siempre estuve denunciando y desafiando a la autoridad en contra de la corrupción”, recordó Cantú, destacando hitos de su carrera como su histórico voto en contra del Fobaproa en el Congreso de la Unión o su administración municipal, la cual blindó con mecanismos de transparencia inéditos para la época, donde cada ciudadano podía fiscalizar el uso de los recursos públicos.
El despertar ante la pérdida de valores
El punto de quiebre en su carrera llegó cuando las agendas de beneficio social fueron sustituidas por la ambición de unos cuantos. El surgimiento de la alianza entre los partidos tradicionales —el denominado PRIAN— terminó por desdibujar la identidad de la oposición que él conoció. Al percatarse de que el enfoque se había volcado hacia el beneficio de intereses personales y corporativos, Cantú tomó la congruente decisión de apartarse. “No me fui enojado, pero me fui del PAN. Me fui en silencio y reflexionando sobre el futuro de Nuevo León”, relató sobre aquel periodo de pausa necesaria.
La llegada a Morena no fue una casualidad, sino el reencuentro con las causas que lo motivaron a hacer política desde joven. Al ser invitado a participar en el movimiento, encontró un espacio donde el servicio público vuelve a tener como prioridad a la gente, especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad.
El testimonio de Felipe de Jesús Cantú se convierte así en un espejo para el ciudadano común que busca un cambio verdadero pero no encontraba el canal adecuado. Su decisión de elegir Morena es una invitación implícita a dejar atrás el pasado y sumarse a un esfuerzo colectivo basado en la seriedad y el bienestar social. “Esta tierra me ha dado todo y yo todavía estoy aquí para servirla. Nuevo León merece rumbo, merece seriedad y merece honestidad”, enfatizó, dejando en claro que el verdadero compromiso no es con los partidos políticos, sino con los valores que transforman la vida de las personas.



































