Vacuna contra el dengue en México: ¿quién puede pagarla?

La vacuna Qdenga contra el dengue ya está en México, aprobada y disponible. El problema es que solo está disponible para quien pueda pagarla. Mientras los casos de dengue siguen concentrándose en estados con alta marginación como Veracruz, Guerrero y Oaxaca, el acceso a esta herramienta preventiva sigue siendo un privilegio de mercado, no un derecho garantizado.

Una vacuna que llega, pero no para todos

Desarrollada por Takeda, Qdenga demostró eficacia del 84% contra el dengue sintomático en ensayos clínicos. Los expertos consultados por medios especializados celebran su llegada al país, pero advierten que su distribución exclusiva en el sector privado reproduce la lógica más vieja del sistema de salud mexicano: quien tiene dinero se protege, quien no, espera. El precio estimado por esquema completo supera los dos mil pesos, cifra inalcanzable para millones de familias en zonas endémicas que viven con salarios mínimos.

El dengue golpea donde el Estado ya falló

No es casualidad que el dengue se ensañe con comunidades que ya enfrentan drenaje deficiente, agua estancada por falta de infraestructura y servicios de salud colapsados. La enfermedad no es solo un problema de mosquitos: es el resultado de décadas de abandono institucional. Las autoridades de salud tienen la obligación de incorporar Qdenga al Esquema Nacional de Vacunación y de priorizar las regiones con mayor carga epidemiológica. Hasta ahora, no existe un compromiso público claro en ese sentido.

Lo que se debe exigir ahora

La llegada de Qdenga abre una ventana que no puede desperdiciarse. Las organizaciones de salud comunitaria, diputaciones y sociedad civil deben exigir: incorporación inmediata de la vacuna al sector público, priorización de municipios endémicos y de alta marginación, y transparencia sobre las negociaciones del gobierno con Takeda. El dengue mata más a quienes menos recursos tienen. Que exista una vacuna y no llegue a ellos no es una falla técnica, es una decisión política. Y las decisiones políticas se pueden cambiar.