Lo curioso que fue ir a cazar conejos – Un libro de Mario Levrero

Caza de conejos es ese libro que escuchas que los literatos mencionan una y otra vez como un ejemplo grato de lo que es este mundo artístico, de como se puede jugar con las palabras y las letras, y todo lo que se puede causar en algo tan sencillo pero al mismo tiempo tan complejo.

Conocí este libro gracias a Alberto Chimal, y por esa razón no me sentía preparado para leerlo, creía que sería complicado en su estructura y tal vez en todo lo que hay detrás de las figuras que tiene, pero no es así. El libro es la historia de un grupo de personas que sale a cazar conejos ¿o era al revés?


No necesitas ser un crítico literario o un excelente literato para entender todo lo que hay en este libro, es una crítica social, sí, pero al mismo tiempo, Mario Levrero juega con el mundo de la literatura para hacerte reír con su humor negro, pero aún sin dejar de mostrar la realidad del mundo en el que vivimos.

Contiene todo tipo de temas, desde los más políticamente incorrectos, incomodos e irritantes, como el incesto y la zoofilia, hasta temas con más profundidad como el machismo, la indiferencia, los asesinatos, la envidia, la incongruencia humana, el homosexualismo, y hasta la sobrepoblación. Al principio parece ser una historia creada con todos estos elementos para concientizar al lector, pero va más allá de eso.

Es un libro que lo considero un círculo vicioso, al terminarlo te darás cuenta de que tienes que iniciarlo nuevamente para comprender distintos aspectos, para observar más detalles y para entender situaciones distintas a las que entendiste la primera vez que leíste.
La estructura del libro es simple, muestra cada dos o tres páginas una ilustración relacionada con los textos que leíste para brindarte una experiencia más visual y más bizarra de lo que ya tienes al leer lo escrito por el autor. La forma no es para nada difícil, de hecho, como lo digo al principio, cualquiera puede adentrarse en estas páginas, y cualquiera se va a perturbar y a reír.

Es divertido, es extraño, es maravilloso y es un montón de sinónimos que puedes colocar para describir esta obra que me hizo darme cuenta que necesito leer más historias de este genio y que la literatura es un juego que permite, de muchas formas, hacer pasar por mucho al lector, que aunque es algo obvio, no lo había descubierto al cien por ciento hasta que leí Caza de conejos.
Sonia Pulido, la ilustradora de esta obra, no sólo acompaña a los textos de Mario, más bien los complemente de una forma perfecta, porque la comprensión de los textos se volvería más compleja sin la visión que tiene Sonia. Son dibujos con las mismas características del texto: divertidas, extrañas, maravillosas…

Son 163 páginas llenas de figuras retóricas que quieren decirte mucho sin decirte nada, que solo quieren que entiendas lo que quieras, porque como bien dice uno de los textos “la obra no es más que una gran trampa verbal de los conejos, para atrapar definitivamente a los hombres”.

Somos conejos, cazadores, idiotas y guardabosques, somos un conjunto de desastres que viven en constante supervivencia, en una agonía de cotidianidad. Y eso es lo que nos hace darnos cuenta Mario Levrero en Caza de conejos.

  • Alexis Ayala

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