López Obrador y el confinamiento voluntario sin concretar sanciones

La fase tres en México ahora si es una realidad, y aunque el gobierno mexicano lo ha decretado, sigue sin aclarar qué implicaciones nuevas tiene para los ciudadanos a la vez que descarta tomar medidas drásticas para asegurarse el confinamiento. El Ejecutivo sigue apelando al aislamiento voluntario y no concreta las sanciones que se adoptarán para las empresas que aún exigen a sus trabajadores que acudan a sus puestos. El anuncio fue realizado durante la conferencia matutina del presidente por los dos hombres fuertes de López Obrador en el manejo de la crisis sanitaria: el canciller Marcelo Ebrard y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. “Estamos en una fase de ascenso rápido en donde habrá un aumento de contagios y de hospitalizados”, ha dicho el subsecretario ante el avance imparable de los contagios comunitarios sistemáticos. México sumó, en promedio durante el fin de semana, un millar de nuevos contagios diarios. La noche del lunes, las autoridades informaron de que el país contaba ya con 8.772 casos positivos y 712 muertes.

Las autoridades sanitarias, sin embargo, no han acompañado el anuncio de nuevas medidas. El Gobierno sigue apelando a las mismas que se adoptaron el sábado 14 de marzo. México todavía permite el tránsito apelando a que las personas que salen de sus casas mantengan una “sana distancia” y eviten el contacto físico con otras. También pide a las empresas que realicen actividades no esenciales que cesen definitivamente su trabajo presencial para evitar aglomeraciones, pero no concreta sanciones a los posibles infractores. López Obrador ha optado por hacer “todo por el convencimiento, nada por la fuerza”. “¿Qué les parece si hacemos un quién es quién en el cumplimiento de las medidas sanitarias?”, ironizó el presidente durante la conferencia. “Si los lunes damos a conocer quiénes dan la gasolina más cara, ¿por qué no vamos a dar a conocer aquí quienes incumplen las medidas?”. El Gobierno mexicano todavía se niega a imponer restricciones a la movilidad personal, por lo que el endurecimiento de lo que denominaron ‘Jornada de sana distancia’ radica en mantener las recomendaciones de distanciamiento social, higiene y aislamiento voluntario hasta el 30 de mayo (o hasta el 17 del mismo mes en municipios donde no se han registrado contagios).

 

La fase 3 de la epidemia significa que el país ya registra un nivel extenso de contagio y que las cadenas de propagación del virus resultan difíciles de romper debido a que los focos de contagio comunitario son más complicados de rastrear. “Una segunda característica es la ocurrencia de millares de casos en distintas regiones del país”, ha dicho López-Gatell.

 

El inicio de la nueva fase encuentra a México yendo a contracorriente de la mayoría de los países de la región, que han impuesto cuarentenas obligatorias e incluso militarizado sus calles para velar por su cumplimiento. El anuncio también se da en un contexto de escaso diálogo entre el Gobierno federal y los Estados. Muchas entidades del país –en su mayoría gobernadas por la oposición– han optado por imponer medidas más fuertes ante la ausencia de las mismas de parte del Gobierno central. Estados como Jalisco, Michoacán, Chihuahua y Quintana Roo han apostado por endurecer las sugerencias de aislamiento dictadas por el Gobierno desde el pasado 20 de marzo y contemplan imponer sanciones a quienes las incumplan. “El estándar mínimo es lo que dispone la autoridad federal pero desde luego que ellos tienen atribuciones para ir más allá”, dijo el lunes por la noche López-Gatell en televisión. “Algunos Estados lo han hecho y nos da gusto, otros han bordado en límites que son preocupantes en términos de libertades civiles”.

 

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