Ya son tres años de la gobernación de Miguel Barbosa Huerta en Puebla y lo que más hemos visto son destituciones y acusaciones a funcionarios por presuntos actos de corrupción pero lo único que hace es atacar los síntomas y no el origen del problema. Realmente, no se ha visto nada de política articulada contra la corrupción, existe un falta de coordinación entre los funcionarios públicos y falta de coordinación en transparencia cuando se tratan temas y decisiones.