Las quejas por la saturación vial y los retrasos en los proyectos de transporte en la zona metropolitana siguen escalando entre la población. En este escenario, la necesidad de liderazgos enfocados en la planeación y en los resultados tangibles se vuelve prioritaria. Felipe de Jesús Cantú levantó la voz para contrastar los discursos de modernización con la realidad de las obras en ejecución, argumentando que la falta de seriedad técnica frena el verdadero potencial del estado.
Al observar el avance de la infraestructura en la entidad, Cantú recalcó que las decisiones apresuradas tienen un costo real que se liquida con el dinero que los ciudadanos aportan a diario. Para el político, no se trata solo de construir por cumplir con un calendario político, sino de entregar obras de calidad que perduren en beneficio de las siguientes generaciones, evitando que los errores de logística se conviertan en cargas financieras permanentes.
El llamado principal se enfocó en la madurez administrativa: “Los nuevo leoneses no podemos seguir pagando el costo de las ocurrencias de un gobernante”, puntualizó de manera clara. Esta postura resuena en un contexto donde la saturación de las vialidades principales exige un manejo impecable de los tiempos de obra y de los recursos destinados a la conectividad urbana.
Para cerrar, Cantú insistió en que Nuevo León se encuentra en una etapa definitoria que demanda orden, seriedad y una colaboración técnica transparente. Aseguró que la ciudadanía se mantiene atenta a que los proyectos no solo concluyan, sino que realmente cumplan con su propósito original, augurando que los tiempos para recuperar una gestión con resultados reales están cada vez más cerca.































