El Gobierno del estado de Nuevo León ha señalado a la refinería de Pemex en Cadereyta como responsable de los malos olores que afectan a la población.
Esta acusación fue realizada en medio de crecientes quejas de los ciudadanos sobre la contaminación olfativa en diversas áreas de la ciudad.
Las autoridades estatales han solicitado al Gobierno federal que tome medidas para abordar esta problemática y mitigar el impacto en la salud pública.
La situación ha generado preocupación entre los habitantes, quienes exigen acciones concretas para mejorar la calidad del aire en la región.
Este incidente resalta la importancia de la regulación ambiental y la responsabilidad de las empresas en la protección de la salud de la comunidad.































