#JusticiaParaLupita, la defensora de los bosques michoacanos asesinada

Foto: Guadalupe Campanur - Facebook

Guadalupe Campanur Tapia, de 32 años, llevaba varios días desaparecida. El pasado 17 de enero su cuerpo fue encontrado sobre el kilómetro 15 de la carretera Carapan-Playa Azul, en el predio denominado Irapio a las afueras de Chilchota, según reporta la Procuraduría General de Justicia de Michoacán.

La joven activista fue la primera mujer guardabosques, actividad que desempeñó a pesar de los obstáculos. Fue una de las fundadoras de la Ronda Comunitaria, una policía ciudadana que no sólo protegía los bosques locales contra la tala ilegal sino que también ejercían acciones contra el crimen organizado; Guadalupe colaboró específicamente en la formación del cuerpo de Guardabosques de Cherán, una comunidad purépecha. Desde 2011 era un integrante activo en la lucha por la seguridad y la restitución del territorio comunal.

«[Fue] una de las voces críticas que señalaba las contradicciones internas, porque sabía que la lucha se construye día a día, desde lo chiquito y lo cotidiano», expresó desde su cuenta de Facebook la periodista Alejandra Guillén.

Tras darse a conocer el crimen contra la comunera, organizaciones civiles locales, activistas, periodistas, familiares y amigos de la asesinada lanzaron una campaña para exigir justicia bajo el hashtag #JusticiaParaLupita.

Las autoridades no brindaron mayor detalle sobre el caso ya que «por las condiciones de descomposición en las que fue localizado el cuerpo, hasta el momento no se ha determinado la causa del deceso, por lo que continúan realizándose las actuaciones respectivas», aunque sí indicaron haber «iniciado Carpeta de Investigación».

«Su feminicidio hiere personal, comunitaria y a nivel global,» escribe Carolina Iunuen, amiga y compañera de la víctima «Su ausencia, afecta en lo más profundo en términos de seguridad.»

El asesinato, señalan otros activistas, es una vulneración estratégica, pues priva al proyecto ‘Conociendo y reconociendo el territorio Cherán K éri’ de una de las comuneras más antiguas y constantes.

Tras ser liberado por el Servicio Médico Forense, que practicó la necropsia indicada por la ley, el cuerpo fue entregado a los familiares, quienes dieron el último adiós a Lupita el día de ayer.

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