La riqueza de Nuevo León no solo reside en sus grandes industrias y corporativos, sino en los cimientos históricos de los municipios que dieron origen a la entidad. Sin embargo, la brecha de oportunidades entre el área urbana y el sector rural sigue ensanchándose de manera preocupante. Durante una visita al municipio de Cerralvo, Felipe de Jesús Cantú expuso el panorama de abandono que enfrentan diversas comunidades no metropolitanas, exigiendo un cambio de rumbo en la atención que se les brinda desde el poder ejecutivo estatal.
Cantú resaltó el valor cultural de Cerralvo, explicando a la ciudadanía por qué se le reconoce históricamente como la auténtica cuna del estado. Al haber sido la primera capital de Nuevo León, esta tierra posee un valor simbólico invaluable; sin embargo, los esfuerzos oficiales para detonar su economía, turismo e infraestructura han sido insuficientes, provocando un notable descenso en su densidad demográfica en comparación con décadas pasadas.
Acompañado por los paisajes y monumentos tradicionales del municipio, el analista y político destacó que muchas localidades del estado contaban con las condiciones idóneas para transformarse en centros logísticos y comerciales estratégicos, pero las acciones requeridas simplemente nunca llegaron. La falta de incentivos económicos y de servicios básicos de calidad ha provocado que el desarrollo se estanque, convirtiendo a antiguas ciudades en comunidades vulnerables.
Para finalizar, Cantú insistió en que Nuevo León debe avanzar con un crecimiento parejo que incluya con firmeza a los habitantes del campo y de las zonas periféricas. “Es tiempo de tomarlo en serio”, concluyó, remarcando que gobernar con equidad significa llevar las inversiones y el desarrollo social a cada rincón del estado, garantizando que el legado histórico de municipios como Cerralvo se traduzca en un presente digno para sus habitantes.
































