281 activistas por los derechos humanos fueron asesinados en 2016

«Líderes y lideresas comunitarios, profesionales de la abogacía, periodistas y otros defensores y defensoras de los derechos humanos en todo el mundo afrontan niveles inéditos de persecución, intimidación y violencia», advirtió Amnistía Internacional este martes durante la presentación de una nueva campaña global que, bajo el título ‘Valiente’, pide el fin de la avalancha de ataques contra personas que luchan contra la injusticia.

«Lo que presenciamos hoy es una agresión descomedida por parte de gobiernos, grupos armados, empresas y otros actores con poder contra el derecho mismo a defender los derechos humanos. Las personas que los defienden son quienes llevan la peor parte de esta agresión de dimensiones globales», denunció Salil Shetty, el secretario general de Amnistía Internacional.

«Del presidente Putin al presidente Xi y el presidente Al Sisi, líderes en todos los continentes están desmantelando progresivamente las bases necesarias para una sociedad libre, justa e igualitaria. Al despojarlas de su derecho a protestar, colocarlas bajo vigilancia y convertirlas, junto a sus comunidades, en blanco de acoso, amenazas y agresiones físicas, los gobiernos están cortando el suministro de oxígeno a quienes defienden nuestros derechos».

En el informe que sostiene la campaña, Amnistía Internacional detalla los peligros sin precedentes que afrontan quienes defienden los derechos humanos. Una persecución cada vez más letal: En 2016, 281 personas perdieron la vida en todo el mundo por defender los derechos humanos, frente a las 156 que murieron en 2015.

Más de la mitad de los homicidios de 2015 y más de tres cuartas partes de los de 2016 se cometieron en el continente latinoamericano. El 49% de los que murieron trabajaban sobre problemas de tierras, territorio y medio ambiente, y entre ellos muchos pertenecientes o defensores de los pueblos indígenas.

Amnistía Internacional denuncia además que en muchos países las muertes de estas personas raramente son investigadas en profundidad, quedando los crímenes en su mayoría impunes. Berta, Abdul, Gloria, Marcel o Emilsen eran algunos de ellos y fueron asesinados por la defensa de sus territorios contra las minas de carbón y por los derechos de los indígenas.