La retirada de Sebastian Kurz de la política ha provocado un terremoto en el Partido Demócrata Cristiano y en el Gobierno austriaco. El actual canciller, Alexander Schallenberg (ÖVP), perdió a varios ministros después de que el antiguo líder de su partido abandonara inesperadamente el cargo para enfrentarse a cargos de corrupción que podrían conllevar la cárcel si son condenados.



































