Socorro Gil, madre buscadora, expresa que el 10 de mayo, tradicionalmente celebrado como el Día de las Madres, se ha transformado en un día de tristeza y memoria para ella y muchas otras en su situación.
De acuerdo con información publicada por Reforma, Gil comparte que este día no representa la celebración que una madre esperaría, sino un momento para recordar a sus hijos desaparecidos y el dolor que conlleva la búsqueda de justicia.
La fecha, que debería ser de regocijo, se ha vuelto un símbolo de la lucha constante de las familias que buscan a sus seres queridos en un contexto de desapariciones en el país. Gil, como muchas otras madres, se encuentra en una búsqueda interminable, enfrentando una realidad que marca sus vidas permanentemente.
La relevancia de su mensaje radica en la necesidad de visibilizar las historias de quienes sufren la desaparición de un familiar. A través de su testimonio, se busca generar conciencia sobre el dolor que enfrentan estas familias y la importancia de seguir buscando respuestas.
Las madres buscadoras, como Gil, continúan alzando la voz para que sus hijos no sean olvidados y para exigir justicia en un país donde la impunidad sigue siendo un problema crítico.
Consulta la publicación original en Reforma.



































