En el ecosistema empresarial de México, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el de Blanca Treviño. Como presidenta y fundadora de Softtek, Treviño no solo ha construido una de las empresas de servicios de tecnologías de la información más importantes del mundo, sino que se ha convertido en un símbolo de cómo el liderazgo femenino puede transformar industrias tradicionalmente dominadas por hombres. Su historia, destacada este 1 de mayo, es un recordatorio del potencial que tiene México para exportar no solo manufactura, sino inteligencia y estrategia digital.
Rompiendo techos de cristal en el mundo corporativo Blanca Treviño fue pionera en muchos sentidos. Fue la primera mujer en integrarse al Consejo Mexicano de Negocios, un espacio que por décadas fue exclusivo para hombres. Su inclusión no fue un acto de cuota, sino un reconocimiento a su capacidad para llevar una pequeña empresa nacida en Monterrey a competir en las ligas mayores de la tecnología global. Bajo su mando, Softtek pasó de ser una startup local a una multinacional con más de 15,000 empleados y presencia en tres continentes, demostrando que la innovación no conoce fronteras ni géneros.
El impulso al talento joven y femenino Uno de los pilares de la gestión de Treviño ha sido el impulso a las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) entre las mujeres mexicanas. A través de diversas iniciativas y su propia presencia pública, ha abogado por reducir la brecha de género en el sector tecnológico. Para Blanca, la inclusión es una ventaja competitiva: “El talento no tiene género, pero la diversidad de perspectivas es lo que realmente genera soluciones innovadoras”, ha mencionado en diversos foros internacionales como el Foro Económico Mundial.
Un legado de perseverancia Hoy, Softtek es un gigante que ofrece soluciones de inteligencia artificial, automatización y modernización de infraestructuras para empresas de la lista Fortune 500. La trayectoria de Treviño, reconocida por revistas como Forbes y Fortune, pone a México en el mapa de la economía del conocimiento. Su enfoque en el valor agregado y su capacidad para anticiparse a las tendencias tecnológicas aseguran que su legado continúe inspirando a las próximas generaciones de emprendedoras que buscan conquistar el mercado global desde una oficina en Nuevo León.
































